El joven arquero llegó a los límites del reino de Malvus. Cruzó un arroyo y se internó en el Bosque Sombrío. Allí vivía la Bruja de Cascabel. Debía matarla y llevar su corazón al rey. El atardecer pintó de dorado el paisaje. El arquero caminó por un sendero sinuoso, flanqueado por espesa vegetación. Los únicos sonidos eran sus pisadas y el susurro del viento, hasta que escuchó un grito. Corrió hasta un claro y descubrió a una muchacha que estaba rodeada por tres lobos. Tensó su arco, pero no fue necesario disparar. Las bestias detectaron su presencia y huyeron. Su nombre era Ava, tenía una corta cicatriz sobre su párpado izquierdo. Estaba agradecida por su valentía. La acompañó hasta su cabaña y se despidieron, pero durante la caminata, cruzaron miradas y sonrisas. El rey le había prometido diez monedas de oro por el corazón de la bruja. Si lo conseg...
Escritor de ciencia ficción, terror y fantasía.